+ EL BOSQUE ENCANTADO +
- Venga Cararrota dinos la verdad, dónde está ese perro de Cienpulgas? - dijo socarronamente el tabernero.
- Ya te lo he contado, se lo llevó la bruja del bosque.
La risotada del tabernero y de un par de bebedores más llenó la sala.
El alcohol en su voz hizo que no se entendiese el juramento de Cararrota.
- Por otra ronda y unas monedas, me volvería a contar la historia a mi???
Cuando Cararrota levantó la cabeza para ver a su interlocutor, la sangre abandonó su rostro. El Inquisidor Malpartida se encontraba a su espalda con dos hombres armados hasta los dientes.
Ya sentados en una mesa aparte, Cararrota empezó su relato:
- Cienpulgas y yo nos encontrábamos en el bosque, a las afueras de Burgo. Teníamos que desaparecer unos días después de un trabajito si vuestra merced entiende....
- Entiendo, de eso hablaremos otro día.....
- El caso es que estábamos junto al camino y vimos a lo lejos una vieja cargando una rueda de rueca en su espalda. Pensábamos esperar a que llegase a nuestra altura para ayudarla cuando de repente la vimos. La bruja!!! Iba desnuda, adornada con una máscara de cráneo animal y su pelo parecía tener vida propia.
- Continua.
- Nosotros, temiendo por la vieja que avanzaba por el camino, empezamos a movernos cuando de repente, una flecha se clavó en la pierna de Cienpulgas!!
- Fue la bruja? - Preguntó el inquisidor.
- No mi señor. Un gigante con armadura lideraba un grupo de hombres armados, un perro enorme y lo que parecían dos niños.
- Bien. Y que pasó después?? - insistió Malpartida.
- Fue una locura mi señor. Los dos niños siguieron disparando a Cienpulgas y le acertaron otra vez. Yo me escondí aterrado y vi como de un árbol cercano aparecieron unos martinicos y atacaron al jabalí de la bruja y...
- Unos Martinicos???
- Si señor, martinicos, duendes del bosque. Luego desaparecieron.
- No mi señor. Si le digo la verdad, con todo lo que vi aquel día, es lo que mas miedo me causa. Tanto la bruja como el gigante parecían evitarla. Ella no sé inmutaba. Seguía caminando a su ritmo, y parecía que el suelo se moría a su paso.....
- No pude fijarme mi señor, cuando la tuve cerca, empecé a encontrarme mal y me fui corriendo.
- Entiendo. Y luego que pasó???
- Una tercera flecha derribó a Cienpulgas. Uno de los hombres del gigante se acerco y comenzó a cargárselo al hombro. En ello estaba cuando el guerrero de la bruja apareció y parecía que iba a impedirlo, pero el gigante se le enfrentó con la espada más grande que he visto!!!
- Ese gigante, cuanto media??
- Unos dos metros mi señor, pero con la armadura no sabría decirle. Su rostro era deforme y...
- De que habló con la bruja??
- Ella pareció reconocerle cuando se presentó. El gigante dijo llamarse el Caballero de las Flores y dijo que andaba buscando a su hermana. Y que Cienpulgas tenía información al respecto.
- Y era cierto? - preguntó el inquisidor
- Lo ignoro señor. La bruja le ofreció cambiar a mi amigo por información. El llamado Caballero de las Flores estuvo de acuerdo.
- La bruja dijo para que quería a tu amigo??
- No mi señor.
- Y que le contó la bruja al Caballero de las Flores???
- Le dijo que a su hermana la había raptado el mago Frestón.
- El mago Frestón..... Interesante. Y la vieja que hacía mientras esto pasaba??
- Nada mi señor, paso al lado de todos y siguió su camino sin ni siquiera levantar la cabeza.
- No lo sé mi señor, yo estaba escondido y aproveché el intercambio para salir huyendo.
El Inquisidor se levantó y soltó una bolsa con Blanches de oro sobre la mesa.
- Está bien Cararrota, este es tu pago. Pero si vuelves a contar esta historia a alguien, te encontraré y te quitare algo más que las monedas......
Carrota asintió y cogiendo las monedas se levantó y se fue.



















