+ SEGIS +
Segis era un artesano corriente del barrio de curtidores, apreciado por sus vecinos y querido por su familia.
Su vida era de lo más común hasta que una noche se levantó de la cama y asesinó con sus propias manos a su mujer e hijos.
Salió a las oscuras calles gritando que todo aquello era una pesadilla, que nada importaba. Que al alba despertaría en su colchón de plumas, en la rica casa de su noble familia.
Antes de que le atrapase la guardia de Sarovir prendió fuego a su casa y mató a dos vecinos que intentaron detenerle.
Según se dice en los mentideros de Sarovir, un poderoso noble intercedió en favor de Segis y en lugar de ejecutarle, se le dejó bajo la custodia del Señor Fierabrás. Para muchos, un destino peor que la muerte.
Entre susurros se dice que cada cierto tiempo, un hombre embozado con suave capa y vistiendo caros zapatos, baja de un carruaje y entra en la Casa Fierabrás para visitar al reo.
Aquellos que viven, o pasan cerca de La Casa de los Gritos, dicen que a veces oyen a Segis llorar. Otros le oyen reír. La mayoría dicen que de su celda, en La Casa de los Gritos, lo único que sale son los alaridos de alguien loco, atrapado entre la vida y el sueño.
























